Mi nieto de seis años tiene eccema grave. Ha ido al pediatra, al dermatólogo y, con suerte, podrá recibir una inyección. En cualquier caso, esto ha sido muy duro para él y para su madre. Cuando lo recibí por correo, pensé: «¡Vaya, qué pequeño es!». De todos modos, ¡ha sido increíble para su cara! ¡No llora cuando se lo pongo! No le quema y le refresca. ¡Seguiré comprándolo!